Nuestro país ha sufrido en estos últimos días un desastre de la zona del sur. A raíz esta de esta situación el Perú entero se ha levantado para ayudar a los damnificados de la zona sur. Se ha podido recoger ropa, alimentos y bebidas, que en este momento, son las cosas más útiles y necesarias.
Si bien la Iglesia Católica tienen un organismo que coordina las acciones para lograr una mejor ayuda “caritas del Perú” en este momento abastece una zona del desastre.
Los organismos nacionales e internacionales envían donaciones y ayudas a grandes niveles, preocupándose de las necesidades básicas de las familias, de sus casas y de la parte material.
Los salesianos que hemos estado en el lugar del desastre hemos visto a miles de niños y adolescentes deambular por las calles, otros con mirada perdida a los pies de sus madres o padres de familia. Me he preguntado al pasar junto a ellos ¿Qué haría Don Bosco frente a esta situación? ¿Y que haríamos los salesianos? ¿Cómo podríamos ayudar a tantos niños y jóvenes que no tienen nada que hacer mientras sus padres está en pleno trabajo de reconstrucción? La respuesta nos dio nuestro fundador: crear los oratorios salesianos.
A este proyecto de emergencia lo hemos denominado “Oratorio de la Esperanza”