Presidente Álvaro Uribe visitó Pisco y transmitió experiencia colombiana
Alan García propone crear un organismo autónomo para reconstrucción. Mandatario peruano descarta creación de un impuesto adicional
Por Franklin Briceño Huamán
Su solidaridad se demostró con hechos concretos. Álvaro Uribe Vélez, mandatario de Colombia, se convirtió en el primer presidente que ha visitado el Perú después del terremoto que destruyó parte de la región de Ica.
El gobernante colombiano llegó de forma directa al corazón del desastre sísmico y arribó al Grupo Aéreo 51 de Pisco en el tercer avión enviado por el país norteño con ayuda humanitaria para los damnificados de la zona.
Uribe descendió en compañía de tres ministros de su gabinete: Juan Manuel Santos (Defensa), Diego Palacio (titular de Protección Social) y el canciller Fernando Araújo.
La empatía entre Uribe y García Pérez se notó de inmediato. El peruano lo recibió subrayándole que "la solidaridad entre ambos países es tan buena" que los dos ya se habían comunicado tres veces desde el día del terremoto hasta el actual momento.
Uribe, más reflexivo, dijo que deseaba realizar "una confesión del alma". El mandatario colombiano relató su temor la noche del terremoto. "Nosotros teníamos todo el susto pensando en Tumaco (pueblo colombiano alertado de un posible tsunami por efecto del terremoto en Ica). Por voluntad de Dios no pasó nada de lo que pudo suceder, entonces inmediatamente se nos conectó el corazón con el Perú", comentó ante la prensa.
EXPERIENCIA COLOMBIANA
La conexión de la que hablaba Uribe se refería también a otro terremoto acaecido en 1999 y que afectó el eje cafetero de Colombia (zona que comprende los departamentos del Quindío, Risaralda, Tolima, Cauca y Caldas) y causó 1.200 muertes.
Sin embargo, Colombia volvió a construir satisfactoriamente las ciudades afectadas gracias a la creación de un Fondo de Reconstrucción y Desarrollo del Eje Cafetero (Forec).
Esta fue la experiencia que transmitió Álvaro Uribe durante una hora en la reunión que sostuvo con García Pérez y los seis ministros peruanos que lo escuchaban atentamente.
En la cita de trabajo, Uribe otorgó la palabra a otro de sus acompañantes, Luis Carlos Villegas, presidente de la Forec y representante de los empresarios de Colombia. El industrial explicó que la reconstrucción de ciudades en el país norteño se logró luego de tener claro que la mayor cantidad de fondos para este fin se obtienen de los presupuestos propios. "En Colombia el 61% del financiamiento de reconstrucción se logró de recursos propios y solo el 1% correspondió a la cooperación internacional", comentó.
NO HABRÁ IMPUESTO ADICIONAL
Cuando Alan García preguntó de dónde habían obtenido los recursos para financiar la reconstrucción, el presidente Uribe dijo que a través de un impuesto "a las transacciones financieras". Este punto no pareció convencer a García, quien horas más tarde, según la agencia Andina, opinó que "no era necesario crear un impuesto nuevo para la reconstrucción de Pisco, pues el país cuenta con algunas reservas para iniciar esa labor".
"Evidentemente se tendrán que sacrificar algunas cosas que se podrían haber hecho, pero lo urgente es lo urgente y no vale sacar de los bolsillos de la gente unos centavos para ponerlos en los bolsillos de otros. Creo que dando prioridad aquí y dejando para el próximo año otras obras podemos cumplir", manifestó.
Además, advirtió que la creación de un nuevo impuesto podría afectar el crecimiento de la economía que el Perú experimenta en los últimos años.
ORGANISMO Y RECONSTRUCCIÓN
Animado por la experiencia colombiana, Alan García anunció que propondrá al Consejo de Ministros la creación de un ente autónomo cuya labor será trabajar por la reconstrucción de Pisco y las zonas destruidas por el terremoto del miércoles 15.
García opinó que un organismo de esta importancia tendría que estar encabezado por una persona intachable, de enorme capacidad de trabajo y decisión, pues parte de sus funciones será movilizar a todos los sectores para la reconstrucción de esta zona del país. "No se trata de nombrar a un político que no podría convocar lo suficiente", subrayó en declaraciones a la prensa.
SAN CLEMENTE
Después de la cita, el presidente Alan García invitó a Uribe para recorrer en un convoy la devastada ciudad de Pisco. Cuando llegaron a la Plaza de Armas le mostró la iglesia de San Clemente, que se derrumbó parcialmente luego de casi tres siglos de haber sido construida. Atravesando las cintas de peligro que los bomberos habían colocado alrededor de la iglesia, García invitó a su homólogo a ingresar hasta el centro mismo del templo. Allí, entre las pocas paredes que están a punto de desmoronarse, el presidente peruano le explicó los daños sufridos por la construcción.
Afuera de la iglesia los bomberos estaban disgustados por la temeridad presidencial. "Ahora podemos saber de dónde viene el desorden", dijo uno de ellos.
Al salir del templo, Álvaro Uribe, fervoroso católico, comentó: "Lo que sentimos es solidaridad, afecto, y hermandad, los gestos de unidad son para estos momentos".
Los pobladores que se acercaron a presenciar la visita del presidente Alan García y del mandatario colombiano les reclamaron agua y alimentos. Los presidentes solo atinaron a subir a la camioneta que los transportó al Grupo Aéreo 51 para almorzar. El raudo paso de los autos de la comitiva presidencial y de la prensa levantó polvo en las destruidas calles de Pisco, lo que irritó a los damnificados.
Interrogado por El Comercio, el canciller colombiano Fernando Araújo, secuestrado durante seis años por las guerrillas de las FARC, comentó que pese a todo Pisco "debía sobreponerse" y otorgó palabras de aliento para los habitantes.
ALMUERZO MOVIDO
Mientras los presidentes García y Uribe dialogaban luego del almuerzo, una réplica de 5,7 grados Richter los sorprendió.
Al finalizar la sobremesa, Uribe se preparó para retornar a Colombia. En declaraciones a la prensa, el presidente colombiano recalcó que su visita relámpago a Pisco solo era "un gesto humanitario" y no tenía ninguna connotación política.
Muy distinta fue la percepción de García. "Nuestra mejor relación política en este momento es con Colombia ", afirmó. "Como colombiano a la mitad --bromeó García-- hago llevar mi confianza total en que el rumbo que van tomando las cosas allá es un rumbo positivo ", concluyó.
No obstante el optimismo presidencial, Pisco siguió temblando.
Gobierno recibió solidaridad de Estados Unidos, Ecuador y Brasil
El Gobierno Peruano recibió ayer muestras de apoyo de países vecinos para enfrentar el terremoto que afectó parte de Ica. Por la mañana, García Pérez se comunicó telefónicamente con el presidente de Estados Unidos, George Bush, quien lo felicitó por su liderazgo en la crisis que tras el desastre dejó más de 500 muertos y miles de heridos, informó el portavoz para temas de seguridad nacional, Gordon Johndroe, en Crawford (Texas), donde el presidente disfruta de vacaciones en su rancho.
Bush señaló que "Estados Unidos desea ser útil en las operaciones de ayuda". En ese sentido el Gobierno de EE.UU. invirtió en favor del Perú 100 mil dólares de su Fondo de Ayuda de Emergencia para Desastres.
A su vez el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, envió una carta al presidente García en la que le expresó "su profundo dolor" por las víctimas fallecidas. También añadió que enviaría 23 mil libras de galletas proteínicas elaboradas en Ecuador por el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas para damnificados de desastres naturales.
Por la tarde arribó a Pisco el canciller de Brasil, Celso Amorim, con ayuda humanitaria.
"Traigo un saludo de solidaridad del presidente Luiz Inácio Lula da Silva", dijo Amorim en el preciso instante que se producía una réplica más del sismo.
"Traemos ayuda humanitaria en un avión con 15 toneladas de alimentos no perecibles", añadió el canciller brasileño, mientras señalaba un C-130 de la fuerza aérea de su país.